De visita por Alcalá del Júcar

Alcalá del Júcar está situada en la hoz del río Júcar. Ubicada en una colina rocosa, entre su castillo y su río, en muchas de sus calles, las casas se comunican o están directamente enclavadas en grutas naturales.

Autor: gaborfejes-Pixabay

Los atractivos naturales

Merece la pena contemplar la vista panorámica desde el castillo, todo el recorrido a través de la gruta fortificada de Agraden, la antigua ciudad, y otros muchos atractivos que pueden llevar toda una mañana para descubrirlos en profundidad. Tan interesante como el paseo por la ciudad es el paseo a través del Parque Natural de la Hoz del Júcar, donde se pueden encontrar diferentes tipos de actividades de turismo activo. Otra bonita excursión es la de subir hasta el Parque Natural de las Hoces del río Cabriel.

A lo largo del viaje de vuelta hacia el centro de la península, una idea original está en pasar el día contemplando la arquitectura modernista y recorrer la ciudad de Albacete. Una alternativa para aquellos que vuelven a la Comunidad Valenciana y que tienen tiempo para pararse en la localidad de Ayora. Alojarse en las casas rurales Alcalá del Júcar y comer en el pueblo es una buena opción, aunque no conviene olvidarse de Albacete.

¿Qué ver en Alcalá del Júcar?

Situado estratégicamente frente a un puente por el que pasaba el Camino Real que unía Castilla con Levante, el pueblo sirvió de punto de aduana durante los siglos XIV y XV. Como otros lugares importantes del marquesado de Villena, su etapa de apogeo fue en el siglo XV, cuando los señores eran los grandes protagonistas de las luchas nobiliarias de Castilla, momento en el que también fue reformado el castillo. Lo ideal para conocer mejor el lugar es alquilar casas rurales Alcalá del Júcar.

La unidad de estilo de todo el conjunto urbano, con casas blancas adosadas a una roca enorme, llama la atención de todo visitante. Las casas se adentran en las cuevas que atraviesan la roca hasta el otro lado del Júcar, y que permiten mantener una temperatura constante durante todo el año. En la ciudad histórica, las cuevas del Diablo y de Masagó son una visita obligatoria en Alcalá del Júcar, ya que permiten comprender lo que significaba vivir en un hábitat natural. Se trata de cuevas realizadas a comienzos del siglo XX.

Más antiguas e interesantes son las cuevas de Agraden, uno de los raros ejemplos conocidos de cueva fortificada, porque según la tradición, su ambiente cómodo y su protección fácil hicieron del lugar la residencia del rey moro Agraden. Esta cueva se cita en 1221 por el rey Alfonso VIII, personalmente muy unido a esta localidad de Albacete.

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