A dónde ir cuando echas de menos el campo en Barcelona

Barcelona es una ciudad completísima, pero su extensa red de servicios y su ambiente cosmopolita pueden saturar a aquellos que ansían la tranquilidad de un buen ambiente rural y tranquilo como el que un pueblo de interior ofrece. Sobre todo para aquellos que vienen de fuera y que no están acostumbrados a vivir en la gran ciudad, pueden ver en la Diagonal, plaza Cataluña y otros puntos un foco de estrés continuo.

Por suerte, si algo caracteriza a Barcelona es su gran variedad de ambientes, que van desde el típicamente mediterráneo al más propio de montaña, y por supuesto, también encontramos rincones con aires rurales que nos permitan encontrar la burbuja de oxígeno necesaria ante el humo de la metrópoli. ¿A dónde ir si echamos de menos el campo en Barcelona?

 

Sarriá y la Bonanova: selecto ambiente rural

Abordar el Carrer Major de Sarriá y pasear hasta su final en la parte alta de la ciudad, o  tomar el desvío en la Plaza Sarriá recorriendo el paseo de la Bonanova supone sumergirnos en un pequeño pueblo de casas bajas y elegantes donde no existe el ruido del tráfico ni el exceso de la gran ciudad.

Pequeños locales y comercios típicamente de barrio acompañan el paseo y nos recuerdan que no hay nada como una buena conversación “de barrio” para saber si la fruta está madura o no o para dar con el mejor vestido para un evento.

A dónde ir cuando echas de menos el campo en Barcelona

Salvando el pequeño obstáculo de la ronda de Dalt, el ambiente rural se acrecienta con casas y alguna residencia universitaria de estudiantes que rodean instalaciones de primera con pinares mediterráneos entre colinas de tierra viva. Máximo ejemplo de que en este rincón barcelonés, la comodidad no está reñida con la autenticidad.

 

Plaza Prim y Rambla de Poblenou: mediterráneamente

La Barcelona de montaña vista en Sarriá no excluye a la de mar que podemos apreciar mucho más allá de la Barceloneta. En el también barrio pesquero de Poblenou, recientemente gentrificado como sede del modernísimo distrito 22@, encontramos auténticos oasis de ambiente plenamente mediterráneo en rincones como los de su Rambla, y concretamente los de la Plaza Prim.

Rodeado de inmaculadas casas blancas que imitan el encalado típico de la costa, esta encantadora plaza no requiere más que de un par de árboles centenarios y una fuente bebedero para transportarnos a orillas del gran mar en un rincón  

 

Las plazas mayores de las antiguas villas

El ambiente rural en Barcelona no es como en otros lugares típicamente urbanos donde los entornos pueblerinos son imitaciones o pastiches adheridos a planes urbanísticos posteriores. El encanto del ambiente rural barcelonés reside en que es auténtico y no transformado ni disfrazado.

Prueba de ello es que lo encontramos en su mayoría en barrios que, antes de ser barrios, fueron pueblos del conurbano barcelonés. Así, no nos es complicado encontrar en cada distrito, los restos de lo que en su día fueron plazas mayores y que hoy son oasis que conservan el encanto de otros tiempos y la belleza costumbrista.

La plaza Osca en Sants, la de la Concordia en Les Corts, plaza Ibiza en Horta-Guinardó, de la Villa de Gracia en el barrio homónimo o del Surtidor en Poblesec son sólo algunos ejemplos de que Barcelona continúa siendo respetuosa con su presente y pasado a pesar de mirar continuamente al futuro.

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