Las rutas oscuras de Londres
Dentro de las opciones turÃsticas que podemos encontrar en Londres, hay uno, que podrÃa considerarse como turismo de aventura aunque bien podrÃa calificarse como turismo misterioso. ¿De qué otra manera puede calificarse si no un ruta por los lugares en los que Jack el Destripador dejó su sangrienta impronta? Y es que eso es lo que se ofrece en Whitechapel, un lugar marcado por el dolor más profundo desde mediados del siglo XIX.
Una ruta que se creó casi de forma espontánea al ver que aquel enclave recibÃa cientos de miles de visitas todos los años de personas interesadas en este personaje. Unas personas que querÃan conocer los lugares en donde se produjeron estos asesinatos y que querÃan sentir en primera persona las sensaciones, únicas, de un lugar impregnado por el dolor más profundo.
¿Qué nos ofrece esta ruta?
Hay que decir que esta ruta es ofrecida por distintas compañÃas cada cual con sus particularidades. Sin embargo, y por norma general, es un recorrido que no suele durar más de tres horas prácticamente en ningún caso.
A lo largo de este recorrido podremos conocer cuál era el modus operandi de este despiadado asesino. A continuación, y para disfrute de los turistas, se visitan aquellos lugares en donde aparecieron las prostitutas que Jack el Destripador asesinó. También se aportan datos sobre la investigación que en su dÃa se llevó a cabo, ofreciendo incluso nombres de posibles sospechosos.
Para terminar, y una vez se ha metido al turista en el ambiente de tensión que se pretendÃa desde un principio, se aprovecha para visitar otros lugares marcados por el misterio más profundo. Un misterio que, en este caso, poco tiene que ver con el Destripador ya que pasamos a hablar de fantasmas y de casas encantadas. Como gran exponente de este género se visita La Torre de Londres. Un lugar marcado por la leyenda y las historias antiguas.
Un recorrido, en definitiva, marcado por el misterio, por el miedo y por la sensación de intranquilidad. Una buena manera de descargar adrenalina y de meterse en la piel de un ciudadano del frÃo, lluvioso y mortecino Londres del siglo XIX.
