El Camino de Santiago: una ruta para el encuentro personal

Una de las peregrinaciones más populares a nivel mundial es el Camino de Santiago, y sin duda, es una de las mejores experiencias que se puede vivir para reencontrarse con uno mismo y conocer a otras personas durante el recorrido.

El Camino de Santiago reúne devotos, aventureros y curiosos por un patrimonio que suma cientos de años. Cada tramo sirve para reflexionar, para lograr una meta de superación personal y para hallar a un grupo de personas con el mismo objetivo, lo que permite estrechar vínculos de hermandad, compañerismo y solidaridad.

Aunque se pueden elegir diferentes caminos, con una diferencia de kilómetros en ellos, la ruta más conocida es el Camino Francés, el cual puede comenzarse en tramos diversos, hasta llegar a la Catedral de Santiago de Compostela, donde se encuentran las reliquias del Apóstol.

Para poder realizarlo en siete días, decidí comenzar en Sarria y para tener todo controlado y solo enfocarme en la caminata escogí los servicios de Pilgrim Travel que por experiencia pudieron asesorarme sobre las decisiones a tomar según la experiencia que deseaba vivir.

 

A Santiago de Compostela desde Sarria

La rutina comenzaba muy temprano por la mañana, para poder recorrer todos los kilómetros pautados del día y visitar los puntos de interés que hay alrededor del camino. Por ejemplo, en Sarria pudimos ver la Torre de la Fortaleza y el Monasterio de la Magdalena, y en el primer tramo hacia Portomarín hicimos paradas en el Santuario da Nosa Señora dos Remedios y la Iglesia de Santiago de Barbadelo.

Al tener el alojamiento ya planificado con Pilgrim Travel pude caminar con tranquilidad, sin pensar si iba a encontrar alguna habitación disponible en el pueblo donde decidiera descansar. El viaje en grupo también me ayudó a ganar confianza, para no sentirme sola o perdida durante el trayecto.

Los hospedajes elegidos fueron muy cómodos, lo que se agradece luego de horas caminando. Además, todos tienen un atractivo particular que ayuda a conectarse con el momento, con la naturaleza y el ambiente rural. La hospitalidad siempre fue excepcional, lo que ayudó al grupo a reponer fuerzas para otra jornada.

Los guías conocen todos los datos sobre el Camino de Santiago y lo que se debe conocer y visitar para tener una mejor experiencia, además, saben el mejor ritmo a mantener para llegar a los destinos a las horas pautadas. El coche de apoyo del servicio también es una tranquilidad a la seguridad de todo el grupo durante toda la ruta.

El trayecto del Camino de Santiago se disfruta completo, cada kilómetro tiene una magia única que hace que estemos más en contacto con la naturaleza, lo me permitía estar cargada de energía. También en los distintos pueblos se puede probar lo mejor de la gastronomía española, como el pulpo á feira el cual es patrimonio culinario.

En los últimos kilómetros se empiezan a ver las torres de la Catedral de Santiago de Compostela, ese tramo final se puede disfrutar mucho sabiendo que logramos una meta. Todo el grupo estuvo en silencio durante el trayecto restante, reflexionando sobre los días pasados, lo vivido y a la expectativa de llegar al destinado que teníamos planeado.

 

¿Por qué hacer el Camino de Santiago?

Cada persona puede tener sus razones, las principales motivaciones son la búsqueda de un cambio personal, creencias religiosas, una promesa, aventura o un reto. Lo importante es cumplir con el objetivo de llegar allí, a la mayoría nos puede tomar unos años o unos meses desde que la idea se planta en la cabeza, pero la decisión jamás será desacertada.

El encanto de la ruta y de los pueblos por los que se pasa son únicos. Muchos de los que terminan la travesía, aseguran que vivieron una experiencia sin igual. La realidad es que durante el camino se puede sentir una energía diferente que hace regresar a la vida cotidiana con una visión un poco diferente.

Emprender la aventura para mí representó la motivación de terminar la meta que me había planteado hace un tiempo. Pude ver el empuje de muchas otras personas, que sin importar su condición física y sin ser deportistas se hicieron la promesa de llegar a destino.

Lo que más recomiendo es ir preparado con zapatillas especiales para caminar, así como toda la indumentaria como calcetines y pantalones cómodos. Además, es bueno tener a mano apósitos, cremas y otros productos para evitar ampollas, y si salen poderlas manejar con tiempo, y así evitar dolores al caminar. De esta manera, el peregrino podrá disfrutar de la aventura al máximo.

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