Chipre, un paseo para enamorados

En la parte oriental del Mar Mediterráneo, muy cercano a Turquía, encontramos a la isla de Chipre, un país independiente y perteneciente a la Unión Europea, aunque sólo controla las tres cuartas partes del país, ya que el restante fue dominado por Turquía en 1974, y continúa hasta nuestros días.

Con aproximadamente 10.000 kilómetros cuadrados de superficie, su población asciende a 785.000 habitantes, siendo la ciudad más poblada su capital, Nicosia con casi 310.000 personas. Políticamente se divide en dos partes, la sur, con un presidente escogido mediante elecciones, mientras que la parte norte designan un presidente aparte, de origen turco.

En cuanto a su pasado, Chipre es uno de los países con mayor riqueza histórica del mundo. Los primeros vestigios humanos datan de cerca de 10.000 años, donde se han encontrado varios instrumentos y herramientas del hombre. Además se han encontrado restos de los primeros asentamientos humanos, cuyas construcciones eran de piedra.

Luego de la desaparición de esta cultura, la tierra se encontró desierta cerca de 2.000 años, para dar pasaje a un desfile de culturas realmente impresionante. En Chipre dejaron un gran legado histórico los hititas, los fenicios, griegos, persas, sirios, romanos, árabes, turcos y egipcios, mostrando el gran centro cultural en el que se había transformado la isla.

En 1878, Chipre pasó bajo el control de los británicos, tras negociarla con los turcos. Éstos cedieron la isla a cambio de la protección inglesa de la Rusia Zarista. Con esto se le puso fin a la dominación turca, dando paso al dominio turco. Todo se mantuvo así hasta 1931, cuando comenzaron a surgir diversos movimientos de acuerdo a la anexión de la isla con Grecia. Turquía se opuso fervientemente a esta determinación dadas las hostilidades de los chipriotas y griegos con ellos, temiendo verse cercados en sus costas mediterráneas.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, comenzará a gestarse la independencia de Chipre, de la mano del arzobispo Vaneziz Makarios, quien desde el exilio en Seychelles encabezó todos los movimientos de este estilo. En 1959 las autoridades de Grecia, Turquía e Inglaterra decidieron crear la República de Chipre, siempre y cuando se respetaran las minorías turcas en el territorio y la soberanía británica sobre sus bases militares. Al año siguiente, el 16 de agosto de 1960, Chipre se proclama como país independiente.

Sin embargo, desde la fecha de independencia de Chipre, la isla se ve dividida entre griegos y turcos, generando conflictos interminables entre ambos bandos sin llegar jamás a una solución de mutuo acuerdo. Sin embargo, han logrado revertir ciertos conflictos para poder acceder a la Unión Europea, integrándose a partir de este año a la comunidad.

La isla depende prácticamente del turismo, y su ubicación geográfica lo ha favorecido para tal fin. Casi el 70 % de la población vive del sector de servicios, donde debemos recalcar que son sumamente agradables y acogedores con los turistas. La agricultura es la segunda fuente de ingresos del país, y en ello influye mucho el clima templado típico del mediterráneo, con veranos cálidos y secos e inviernos moderados, lo favorecen en gran medida, para el cultivo de cítricos.

Entre la enormidad de cosas que podemos visitar en la isla, es obligatorio destacar sus playas, muchas de ellas privadas y en su mayoría pertenecientes a los diversos hoteles alojados en las costas mediterráneas, favoreciendo así los traslados de los turistas, ya que no es necesario salir de las inmediaciones del mismo para disfrutar sus costas.

Lógicamente, también posee costas libres, donde la inmensa mayoría de los habitantes aprovecha la temporada de verano para bañarse en sus aguas. Los días de veraneo son aprovechados al máximo en dicha isla, donde es necesario tomarse un momento de tranquilidad para disfrutar de la paz y mística que imparten sus aguas.

Además posee grandes vestigios de la antigüedad para recorrer, entre ellos encontramos una enormidad de restos griegos, además del Museo Nacional donde se guardan objetos de todas las civilizaciones radicadas en la isla. Además se podrán ver varias edificaciones en la isla, pertenecientes a la cultura griega.

La ciudad también es reconocida a nivel mundial, por un estrecho lazo con la mitología griega. Según la leyenda, era conocida como la isla de Afrodita, la diosa del amor y la belleza entre los helenos, y supuesto lugar de nacimiento de ella. Por ello es que denominamos de esta manera el artículo, “la isla del amor“, ya que la tradición de Chipre así lo obliga, y el reconocimiento internacional de la isla proviene de ahí.

Igualmente, cabe decir que no está muy lejos de la realidad. El mero hecho de estar en sus costas, con el ambiente cargado del misticismo de la mitología, o un simple paseo en bote o crucero para quienes así lo prefieran, por el Mar Mediterráneo, le otorgarán el ambiente ideal para fortalecer el amor, reafirmarlo, o renacerlo en su máximo esplendor. Sin dudas es un lugar cargado de erotismo, sensibilidad y emociones, que no se pueden dejar pasar.

Los encantos naturales de la isla, con las cadenas montañosas de fondo (Pentadáctilos en el norte y Troodos en el suroeste) donde encontramos el famoso Monte Olimpo, con poco menos de 2.000 metros de altura. A eso se le agrega uno de los monumentos más emblemáticos como el Teatro de Kourion, que data de la Antigua Grecia y es, como los de la época, al aire libre.

Llegar a Chipre es sencillo. Podremos optar por alguna propuesta de nuestra Agencia de Viajes, los cuales cuentan en muchos casos con viajes por Grecia incluido, o por viajes directos con paseos en crucero por el Mediterráneo, para agregarle el romanticismo mencionado anteriormente. Otra opción es llegar desde Grecia en barco, aprovechando un viaje completo por toda la zona importante de la civilización helénica.

Fuente: DondeViajar.es

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