Dubrovnik

Para el turista que llega a Croacia por avión la primera vez, una de las primeras visitas o pasadas que vera, será seguramente la ciudad croata de Dubrovnik, autentico icono y orgullo croata desde varios cientos de años.

Su situación privilegiada le confiere un valor especial para todas las civilizaciones y potencias que conocieron estos lugares. De naturaleza principalmente comercial, siempre ha disfrutado de un gran éxito por sus rutas con Asia, África y la propia Venecia. Por ella han pasado infinidad de imperios, aunque siempre ha gozado de una independencia especial, ya que en muchos casos los propios comerciantes de Dubrovnik, pagaban en forma de tributos a imperios como el persa, el poder seguir disfrutando de su identidad y negocios.

Como toda ciudad croata que se precie en la costa, dispone de una envidiable muralla, la cual es una de las mejor conservadas, además de las mejor  construidas. Cabe destacar a la hora de visitar la ciudad, edificios como el claustro, el cual se encuentra junto a una vieja botica, que es una de las más viejas de toda Europa. El palacio de los Rectores fue en su momento centro de gobierno de la ciudad, donde cabe destacar que cada mes era elegido una especie de regidor, el cual no podía salir del edificio durante ese periodo, sin tan siquiera para ver a su familia, ya que debía emplear todo su tiempo a atender los asuntos propios de su labor y de la ciudad.

Una gran Vía divide la pequeña ciudad, que en apenas una mañana podemos llegar a ver en su totalidad, ya que la muralla es de por sí una visita obligada, que bien merece la pena atender una tarde entera.

En Dubrovnik muchas veces todo es sentimiento y está a flor de piel, ya que no  hace mucho ha vivido la agresión directa de uno de sus vecinos más encarnizados de la extinta Yugoslavia, en la vergonzosa y todavía no cicatrizada guerra de los Balcanes.

Aun así, creo que es la ciudad más recomendable para el turista, ya que apenas está comenzando su despegue en el marco mundial como destino turístico. Todavía se puede disfrutar visitándola sin tener que estar apartando turistas como en la vetusta Venecia.

Sin lugar a dudas, Dubrovnik, bien merece la pena ser visitada y caminada. El disfrutar de esta encantadora y pequeña ciudad del adriático, es sin dudarlo, de una de las cosas que hay que hacer antes de morir.

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