Llegar a Australia, un viaje de visados

Viajar a otro país encierra un deseo que no está exento de trámites. Si la pretensión pasa por viajar a otro país, tal vez lo primero que deba conocerse sea todo lo relativo al visado. Se trata de un documento expedido por el lugar de destino que sirve para autorizar el acceso y permanencia temporal en él. La cuestión es bien sencilla: si se carece del visado Australia, se tendrá prohibida la entrada al estado, máxime cuando las inquietudes sean académicas o laborales.

El caso de Australia no presenta anomalía; es necesaria la tramitación del visado para poder viajar a este país. Ahora bien, se despliega sobre esta idea todo un menú de requerimientos y especificaciones que hay que conocer. Así, se establecen diversas modalidades de visado, atendiendo a los objetivos concretos que maneje el viajero.

La dificultad radica en que no siempre son admitidas las peticiones por el negociado de inmigración. Y es que alcanzar el éxito en este sentido va a depender de las circunstancias particulares de cada persona, de los pactos dados entre Australia y el país de origen, así como de otras variables eventuales, como es el caso del número de solicitudes que se barajen en un periodo específico.

A partir de aquí, resulta vital exponer los visados más destacables que existen para viajar a Australia, lo que precisa cada uno de ellos para su obtención y las características que los conforman. Conocer adecuadamente estos elementos básicos facilitará mucho el acceso al país.

¿QUÉ VISADO ES NECESARIO?

En primer lugar, es imprescindible considerar algunos matices importantes para averiguar qué tipo de visado es el que se precisa. De esta forma, encontramos las circunstancias más frecuentes que determinan la elección de uno u otro: motivo de la permanencia (viaje, estudio, trabajo, etcétera), periodo de tiempo de la estancia, edad, país de procedencia, formación, trayectoria profesional, nivel de inglés o capacidad económica, entre otras.

Teniendo en cuenta esto, surgen, a grandes rasgos, tres modalidades de visado para poder ir a Australia, que son el de turismo, el de estudio o el de trabajo.

VISADO PARA TURISTAS

Se trata de un visado que está orientado hacia quienes deciden viajar a Australia para hacer turismo, para formarse académicamente durante un tiempo menor a tres meses, para ir a ver a algún ser querido o amigo, o para realizar negocios. Partiendo de esta base, y considerando la nacionalidad, se dan dos visados distintos: el Visitor Visa (Subclass 600) y el eVisitor (Subclass 651).

Visitor Visa

El primero de ellos concede el acceso a Australia siempre que el propósito del interesado sea hacer turismo, visitar a un familiar o conocido, o llevar a cabo una estancia basada en los negocios. Todo ello bajo un plazo máximo de doce meses. Su precio es de 90 euros para quienes lo piden desde el exterior de Australia y de unos 217 euros si la petición proviene de dentro del país.

Para la obtención de este visado es necesario aportar documentación que acredite la solvencia económica a la hora de hacer frente a los gastos del viaje, así como una carta del jefe del viajero, en el caso de que se encuentre trabajando, en la que certifique su modalidad de contrato, su salario y la franja de vacaciones concedida. Si se trata de un estudiante, éste tiene que mostrar un documento que indique a qué centro de estudio se dirige. En el caso de que el viaje se deba a una visita, la persona que ejerza de anfitrión ha de redactar una misiva de invitación.

eVisitor Visa

Por su parte, el eVisitor Visa (Subclass 651) proporciona las mismas ventajas que el anterior, pero con la diferencia de que es gratuito y está exclusivamente dirigido a residentes de un gran número de países de Europa. Así, quienes provengan de, por ejemplo, Sudamérica deberán acogerse a la Visitor Visa. Aunque la permanencia en el país está planeada para un año, es obligatorio abandonarlo cada tres meses.

Es frecuente preguntarse si el visado de turista permite trabajar en Australia. La respuesta no admite concesiones: no, es ilegal. La consecuencia directa de ir en dirección contraria a la legislación en este sentido puede ser la deportación y el hecho de tener prohibido entrar en el país durante diez años.

VISADO PARA ESTUDIANTES

Se denomina Student Visa (Subclass 500) y entre sus funciones se encuentra la de posibilitar el estudio a jornada completa en el país a lo largo de una estancia comprendida entre los tres meses y los cinco años.

Para poder acceder a este visado es imprescindible estar matriculado en cualquier espacio educativo reconocido por el gobierno y haber adquirido un seguro de estudiante, cuya cobertura se prolongue durante toda la visita. De igual modo, es posible que desde la sección de inmigración se exijan otros elementos, como alguna certificación de capacidad económica o algún análisis médico, entre otras credenciales.

Su precio oscila los 380 euros y otorga la opción de llevar una actividad laboral de cuarenta horas cada dos semanas, o de tiempo completo en periodo vacacional.

VISADO PARA TRABAJADORES

Este punto está dominado por el Work and Holiday Visa (Subclass 462), un visado laboral cuyo sentido no es otro que el de poder permanecer en Australia trabajando durante doce meses con la opción de prorrogar esta actividad otro año más.

Las restricciones aquí pasan por acotar estos privilegios a aquellas personas mayores de 18 años y menores de 36 que procedan de países como España y algunos otros de América latina. No sólo existen plazas limitadas para obtener este visado, sino que únicamente es posible pedirlo una vez en la vida.

Como dato anecdótico, hay que poner de relieve que es obligatorio cambiar de empresa cada medio año.

Dentro de los tipos de visado para trabajadores contamos asimismo con el Work and Holiday Visa (Subclass 417) que, aunque guarda similitud con el anterior, plantea una distancia significativa, ya que está pensado para países europeos (excepto España) y no está disponible para ningún lugar de Sudamérica.Finalmente, hay que tener en cuenta que no es posible compatibilizar dos visados al mismo tiempo, por lo que si las circunstancias del interesado cambian en el país sólo tendrá validez aquél que se ajuste a ellas.

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